En la actualidad habitan en América Latina y el Caribe más de 190 millones de niños,
niñas y adolescentes, cifra que representa casi el 40% de la población total. A inicios del
Siglo XXI, más de la mitad de los niños y adolescentes se ven afectados por múltiples
deprivaciones como resultado de la pobreza crítica que vive la región, estado que los
expone a situaciones agravantes de riesgo, vulnerabilidad y vulneración de los derechos
que les han sido consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño.
De hecho, según las estimaciones de la CEPAL y UNICEF, entre 1990 y 1999, el total de
niños y adolescentes que viven por debajo de la línea de pobreza aumentó de 110 a 114
millones. Por otro lado, la pobreza aumentó más en aquellos hogares con mayor
presencia de niños, niñas y adolescentes que en aquellos con mayor presencia de
adultos. El resultado de ello, es la alarmante tendencia hacia la “infantilización” de la
pobreza.
A pesar de los avances constatados en la década de la Cumbre Mundial de la Infancia
(1990-2000), en áreas como la mortalidad infantil, la eliminación de algunas
enfermedades como la polio, la reducción casi total del tétanos neonatal y el incremento
casi universal de la matrícula de educación primara, la situación que vive la mayoría de
las personas menores de 18 años atenta, de manera evidente, contra sus derechos
fundamentales.
Si bien todos los países de la Región han ratificado la Convención sobre los Derechos del
Niño y muchos han ajustado su legislación nacional a sus principios y mandatos, las
reformas legislativas e institucionales nacionales se encuentran en proceso, generando
estados de situación diversos y heterogéneos. La exigencia hoy en día, es la de
reformular las políticas públicas, con un enfoque de derechos, que sea garantista, de
protección integral y de restitución.
Pero la planificación de Políticas Públicas para la Niñez y la Adolescencia en América Latina
y el Caribe, debe contextualizarse en una región que enfrenta, una vez más, a una crisis
social y económica de difícil pronóstico.
Uno de los impactos que se prevén en el corto plazo, es el de la dificultad que deberán
enfrentar los niños, niñas y adolescentes de la región para acceder a la estructura de
oportunidades que ofrece el Estado, el mercado y la sociedad1.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario